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Foto: Miguel Zamora

¿Qué mostró el juicio de la defensora Xóchitl Ramirez?

Xóchitl Ramírez Velazco pasó casi tres años sometida a un proceso penal injusto y sin ningún sustento. Le arruinaron tres años de su vida y ninguna autoridad de Morelos asume responsabilidad alguna.

Xóchitl Ramírez es una mujer indígena originaria de Oaxaca que migró a Morelos. Ahí dedico buen número de años a trabajar con mujeres indígenas de Guerrero y, de otras partes de México, en favor de sus derechos humanos.

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Durante un tiempo ella mantuvo una relación con un hombre que ejerció violencia en su contra y, aunque ella trató de dejarlo, él siguió acosándola a través de mensajes y llamadas, hasta que finalmente Xóchitl terminó la relación.

Entre el 9 y el 12 de marzo de 2019, este hombre participó en el secuestro de una mujer en la ciudad de Cuernavaca. En el operativo donde fue rescatada la víctima, tres de los perpetradores fueron detenidos en flagrancia, juzgados y sentenciados, incluido quien fue la pareja de Xóchitl.

De la investigación realizada en ese momento había información que señalaba que una mujer participó en el secuestro, y que ella atendió y “cuidó” a la persona secuestrada durante cuatro días.

el reconocimiento realizado mediante fotografía no se realizó siguiendo los estándares nacionales e internacionales para este tipo de evidencia

Por otro lado, entre 2019 y 2023, Xóchitl mantuvo la rutina de trabajo en una organización civil y cuidando de su hijo quien vive con una discapacidad auditiva. Un dato importante para el caso es que todo este tiempo vivió en el mismo domicilio.

Fue hasta el 3 de mayo de mayo de 2023 –más de tres años después de cometido el secuestro– Xóchitl fue detenida por policías estatales sin que le presentaran la orden de aprehensión. Ella fue vinculada a proceso por secuestro y estuvo más de dos años en prisión preventiva hasta el 3 de julio del 2025.

No existieron pruebas en su contra

La Fiscalía acusaba a Xóchitl argumentado que ella había sido pareja de uno de los secuestradores; que contaba con la descripción que hizo la víctima de la mujer que estuvo con ella durante el secuestro, diciendo que era “una mujer morena, robusta y cachetona”; así como un reconocimiento mediante fotografía.

Durante el juicio se probó que, durante los días del secuestro, Xóchitl estuvo el 9 de marzo en la comunidad de Guerrero, en tanto que los otros tres días estuvo en Cuernavaca, pero en lugares distintos a donde se mantuvo retenida a la víctima. Esto se probó mediante testigos, documentales y fotografías.

Se demostró, además que el reconocimiento realizado mediante fotografía no se realizó siguiendo los estándares nacionales e internacionales para este tipo de evidencia.

Finalmente, el 2 de diciembre de 2025, en la audiencia del juicio oral la víctima de secuestro no reconoció a Xóchitl como la mujer que estuvo con ella mientras fue privada de la libertad.

Además, el Ministerio Público retiró el testimonio del policía que hizo el reconocimiento mediante fotografía.

¿Qué mostró este caso?

Que la Fiscalía de Morelos bajo un discurso de “combatir al secuestro” fabrica culpables para simular efectividad. El caso de Xóchitl no es el único pues se conocen otros más como el de María Luisa Villanuena liberada en febrero del 2023.

Es cierto que una mujer participó en el secuestro, pero a pesar de que había varías mujeres mencionadas en las indagaciones, sólo se investigó y acusó a Xóchitl. Por lo que es posible plantear la hipótesis que la mujer que era parte del grupo de secuestradores está protegida por funcionarios de la Fiscalía.

Que es totalmente posible acusar a una mujer sin ninguna prueba objetiva y mantenerla privada de la libertad durante tres años.

Día final del Juicio a Xochitl, día de justicia
Foto: Miguel Zamora

Que a pesar de que la víctima no reconoció a Xochitl y que el Ministerio Público retiró la prueba del reconocimiento, lo que significaba que la Fiscalía no contaba con ninguna prueba en contra de Xóchitl, fue incapaz de desistirse de la acusación y prolongó el juicio 4 meses más.

La Fiscalía montó una acusación falsa de principio a fin, le arruinó tres años de la vida a Xóchitl y todas estas graves irregularidades, lamentablemente, no tienen consecuencia alguna.

La gobernadora de Morelos no ha dicho una palabra reconociendo estas irregularidades en su estado y tampoco ha expresado un compromiso para corregir estas violaciones a los derechos humanos de las mujeres.

También se expuso que la justicia es lenta pues se necesitaron tres años para reconocer la inocencia de Xóchitl.

Una incoherencia que no debe repetirse

Otra cosa que también se manifestó fue la incoherencia de una organización defensora de mujeres. Xóchitl durante varios años formó parte de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México, organización que existe para respaldar el trabajo de las mujeres dedicadas a la defensa de los derechos humanos.

Cuando Xóchitl fue detenida y acusada de secuestro, esta red manifestó que no estaban seguras de la inocencia de Xóchitl y señaló su relación con un hombre condenado por secuestro. Es decir, le volvieron la espalda a una de sus integrantes y no creyeron en la palabra de su colega.

Sólo recientemente, cuando estaba probada la inocencia de Xóchitl, le manifestaron su apoyo, el cual ya no era necesario.

Que Xóchitl sea libre es apenas el primer paso para que recupere su proyecto de vida: tener un trabajo, cuidar de su hijo y, sobre todo, continuar con su labor de defensora de derechos humanos de niñas y mujeres.

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